Cuba enfrenta en 2026 una coyuntura crítica que evoca los fantasmas del Periodo Especial de los años 90, con una economía estancada (crecimiento estimado del 1.0%-1.5% según FMI) y una inflación estructural no controlada. La matriz de riesgos se complejiza por: 1) La dependencia histórica de importaciones energéticas y alimentarias (60% de los alimentos importados según FAO 2025), exacerbada por la contracción del turismo -principal fuente de divisas- tras alertas europeas sobre ‘riesgos graves y potencialmente mortales’ para visitantes; 2) Un aparato productivo obsoleto con capacidad industrial utilizada por debajo del 40% (ONEI 2025); 3) La presión migratoria continua (más de 250,000 cubanos emigraron en 2025 según Pew Research) que erosiona el capital humano crítico. El gobierno intenta equilibrar reformas de mercado limitadas con el control político, pero la brecha entre discurso oficial y realidad socioeconómica amplifica el malestar ciudadano. La posible recesión global (crecimiento proyectado del 3.3% según FMI) y la volatilidad en los precios del petróleo (Brent a $58) limitan el margen de maniobra. La estrategia de diversificación geopolítica hacia Rusia y China no ha compensado la pérdida de ingresos por turismo y remesas, mientras persisten las sanciones estadounidenses bajo la Ley Helms-Burton.
Análisis por Sector
| Sector | Riesgo |
|---|---|
| political | 8.0 |
| economic | 9.0 |
| social | 7.0 |
Matriz de Riesgo por Pilar
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