La crisis energética desatada por la ruptura del ducto de Camisea ha expuesto vulnerabilidades estructurales en la matriz energética peruana, con impactos en cascada sobre la inflación (escasez de GLP elevó precios hasta 150%), actividad industrial y confianza de inversionistas. El shock externo por tensiones en Oriente Medio agrava la presión cambiaria, con el dólar alcanzando S/3.45, nivel no visto desde 2025. Simultáneamente, el Fenómeno El Niño Costero amenaza con reducir el PBI en 1.5 puntos según IPE, replicando el impacto de 2017. Estos choques convergentes revelan fallas sistémicas: 1) dependencia crítica del gas natural (96% de la producción nacional), 2) infraestructura logística frágil ante desastres climáticos, y 3) capacidad limitada del Estado para ejecutar presupuestos preventivos (34% menos en 2026 vs 2025). La respuesta gubernamental ha sido reactiva -bonos a transportistas y emergencias declaradas a posteriori-, evidenciando ausencia de planificación estratégica en seguridad energética. Proyectamos que la combinación de inflación persistente (2.2% en febrero), contracción económica (-1.1% estimado para marzo) y deterioro fiscal por reconstrucción post-Niño, generarán un escenario de estanflación en Q2-Q3 2026, con riesgo elevado de malestar social ante el encarecimiento de alimentos y combustibles.
Análisis por Sector
| Sector | Riesgo |
|---|---|
| political | 8.0 |
| economic | 9.0 |
| social | 7.0 |
Matriz de Riesgo por Pilar
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Este informe de inteligencia sobre Perú ha sido generado por el motor GRiskMon.
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