La República Dominicana enfrenta un escenario de claroscuros en 2026. Por un lado, el Banco Central proyecta un crecimiento del PIB entre 4.0% y 4.5%, respaldado por flujos de IED que alcanzarían los US$5,150 millones, particularmente en manufactura y turismo. No obstante, esta narrativa de estabilidad se ve desafiada por múltiples vectores de riesgo: 1) La dependencia energética (17% de importaciones corresponden a hidrocarburos) en un contexto de precios del petróleo volátiles (US$75/barril) y potencial disrupción en el Estrecho de Ormuz; 2) Las tensiones con Barrick Gold por el cargamento retenido en Pueblo Viejo, que podría afectar la reputación como destino minero; 3) La presión migratoria haitiana, que genera fricciones sociales y diplomáticas. El gobierno de Abinader navega este complejo panorama con una estrategia dual: reforzar la imagen de estabilidad macroeconómica mientras negocia contingencias geopolíticas (aranceles estadounidenses) y sectoriales (conflicto minero). La resiliencia institucional será clave para manejar estas asimetrías sin erosionar la confianza de inversionistas.
Análisis por Sector
| Sector | Riesgo |
|---|---|
| political | 6.0 |
| economic | 5.0 |
| social | 6.0 |
Matriz de Riesgo por Pilar
→
↑
↑
→
↑
🛡️ Acceso Premium: Monitor Geopolítico
Este informe de inteligencia sobre Dominican Republic ha sido generado por el motor GRiskMon.
Suscribirse a Alertas Especiales