La República Dominicana enfrenta un escenario de claroscuros en 2026. Por un lado, el país ha logrado posicionarse como la séptima economía más grande de Latinoamérica y el Caribe, con un crecimiento proyectado del 4.0% al 4.5% según el FMI. Sin embargo, este crecimiento no ha sido equitativo, y el país ha perdido dinamismo en comparación con el período 2016-2019, situándose como el tercer país que más ha desacelerado en la región, solo superado por Haití y Bolivia. Esto ha generado tensiones sociales, exacerbadas por el aumento de la inflación y el deterioro de las cuentas corrientes. La migración haitiana sigue siendo un factor de presión sobre los servicios públicos y la demografía laboral, agravando las asimetrías estructurales en el país. Además, el sector minero, particularmente el conflicto con Barrick Gold por la mina Pueblo Viejo, ha introducido un vector de inestabilidad que podría afectar la confianza de los inversionistas extranjeros. En el ámbito político, el gobierno de Luis Abinader enfrenta el desafío de equilibrar las demandas sociales con las presiones internacionales, particularmente en lo que respecta a la crisis haitiana. La resiliencia institucional del país será puesta a prueba en los próximos meses, especialmente en un contexto regional marcado por la volatilidad macroeconómica y la creciente influencia del crimen organizado transnacional.
Análisis por Sector
| Sector | Riesgo |
|---|---|
| political | 6.0 |
| economic | 5.0 |
| social | 6.0 |
Matriz de Riesgo por Pilar
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Este informe de inteligencia sobre República Dominicana ha sido generado por el motor GRiskMon.
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